He arribado a Taiwán.
Me recibió con lluvia, que empezó ya que íbamos a la casa, pero llovió. Tal como me gusta.
Me recibió con lluvia, que empezó ya que íbamos a la casa, pero llovió. Tal como me gusta.
Hace. Mucho. Calor. Pero muuuucho. Es muy húmedo; siempre tenemos los ventiladores prendidos.
Llegué y me recibieron muchas personas en el aeropuerto con letreros muy bonitos y todos muy felices.
Ah, y mi mamá me dijo “you’re so beautiful”, jaja.
Llegando a mi casa, nos quitamos los zapatos, me dieron mis propias pantuflas, me enseñaron mi cuarto y todo muy bien. Mientras estaba en mi cuarto, podía escuchar a mi hermano tocar el piano, me gustó mucho. Después de un ratito salí, cenamos fruta todos en la sala, vino un primo y estuvimos platicando.
No hablan mucho inglés, pero nos entendemos como podemos. Yo me río mucho y ellos también, en especial cada que digo gracias, jaja.
Hoy fue mi primera mañana aquí, mi hermana me llevó a comprar desayuno y escogí una especie de sandwich que estaba muy rico; ella la verdad no sé qué escogió y mi hermano tenía una especie de burrito de huevo, pero lo partieron en cuadritos. La leche de soya no me gustó tanto, pero supongo que es cuestión de acostumbrarse.
También fui a comer con mi mamá, la que será mi futura mamá, el director de mi escuela, y otras personas que creo que pertenecen a mi club rotario. ¡Y conocí a Nicole! Otra de las intercambistas que está aquí. Me cayó muy bien, es muy linda.
Es muy interesante la comida…
Ponen todo al centro, en una especie de bandeja giratoria y van trayendo poco a poco los alimentos.
¿Quién dijo que los mexicanos comíamos mucho?
¡No dejaban de traer comida! Pero estaba muy rico. Por primera vez -creeeeo, con mi memoria, no es de fiarse mucho- comí pescado, pero pescado completo. Así que pude ver su cara mientras me lo comía. Todo estaba muy rico. Y no pude haber estado más feliz que cuando vi la sandía.
Por primera vez me entró el sentimentalismo y me dieron un poco de ganas de llorar, pero no lloré. No es que no esté feliz, porque sí lo estoy, pero en realidad no sé qué fue. Hasta ahora no me he desesperado con el idioma y tengo muchas ganas de aprenderlo, aunque muero de ganas por hablar español con alguien. Extraño los abrazos. ¡Aquí no abrazan! Es muy raro… sólo quiero un abrazo de mi mamá. Los extraño, pero estoy bien, me irá bien.
Perdonen la redacción de hoy, no estoy tan inspirada, supongo que estoy un poco cansada.
Les seguiré escribiendo…
Saludos desde Taiwán (SDT)
Leave a comment