¡Tercer día de escuela!
Nada mal, aunque definitivamente mejor que los otros dos. Hoy fue menos aburrido, y caminé más por la escuela junto con las niñas que les he platicado son bien lindas conmigo. Ya siento que las quiero de tan lindas que son, jaja. Aunque nos entendemos como podemos. Aún así, son un amor.
Hoy conocí a más maestras.
Una de ellas es medio perrilla, jaja, se ve que es buena onda, pero también es del rollo de pegarle a los alumnos en la palma de la mano, sólo que ella con una regla de metal. En serio, el día que me quieran pegar a mí (que no veo motivo por lo cual lo quieran hacer) conocerán lo mejor y más bonito del vocabulario mexicano, sí, señor. Cuando un alumno estaba dormido, le rasguñó la mano para despertarlo; no sé qué tan fuerte fue, pero aún así… Qué onda con mis maestros, jaja.
Y lo peor es cuando sé que hablan de mí y no sé qué dicen, bueno no, peor cuando ni siquiera tus compañeros te quieren decir… Jaja, tengo que aprender pronto.
Y veo que a otros les vale si se duermen o no. Un profesor de computación es la cosa más aburrida del mundo. Si de por si me aburro en clase porque no entiendo, con él más, y no sólo yo. Es demasiado serio y mantiene el mismo tono de voz. Además de que habla bien lento.
Mi parte favorita sigue siento la hora de la siesta, jaja y me sorprende lo bien organizados que están, aunque aún se me hace muy extraño (pero a la vez muy bien) que los alumnos estén encargados de la limpieza de TODA la escuela. Hoy tenía que ir a tirar la caja de mi lonche porque terminé un poco tarde (sí, como muy lento y acá todos muy rápido, mi mamá sería feliz), y cuando fui al área de basureros había una gran cantidad de estudiantes con distintos contenedores pequeños para basura, unos lavando, otros separando, etc. Impresionante.
Aunque me es extraño, creo que está bien, así valoran más el trabajo y el mantener limpio. Aunque sí hay algunas cosas que se me hacen medio exageradas, pero bueno.
Ya me acostumbré a que la gente se me quede viendo de repente, pero hay unas miradas que de plano me empiezan a asustar, de niñas, más que nada. Pasan de ser un “hola, qué tierna” a un “por favor, ya, deja de mirarme :(“, jaja.
Eso de ir en bici a la escuela, ya me está gustando, como que le voy perdiendo el miedo, nomás que siento bien dura la bici y por consiguiente, no siento las piernas, jaja. Pero me agrada.
Por otro lado, debo conseguir algo que hacer en las tardes, porque es muy aburrido.
Hoy el ejercicio me salvó, pero mi cuarto es muy pequeño, así que me desesperaba.
Necesito conseguir actividades, pero ya.
¡Tolerancia! Tolerancia.
Yo tan marisquera que soy (jaja, nooo), y acá muchísimo marisco. Mi cena de hoy: sopa de camarón con arroz. Estaba buena, pero siguen sin ser mis favoritos. En fin, debo acostumbrarme a la comida de acá. Por cierto, me duele el paladar horrible porque me quemé con la sopa 😦
Y es todo lo que se me ocurre por el momento…
Que tengan bonito día 😉
Ah, y es muy divertido que mientras canto Molotov me ven con cara de “Qué tierna mexicana hablando español”, y no tienen ni idea de lo que digo… muajaja
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