Superando obstáculos

Y bien, después de unos días un poco tristes, vengo a compartirles de mi excelente fin de semana que no hizo más que alegrarme.
El miércoles y jueves, fueron dos días bastante grises, pero no hablo del clima, sino de mi estado de ánimo. El miércoles me sentía muy cansada, con mucho sueño y a eso le atribuía la tristeza, entonces opté por dormir una larga siesta. El jueves me frustré muchísimo con el chino, igual que el día anterior, pero más. Siento que debería saber, entender y hablar más, pero no es así o cuando lo sé, me tardo en procesarlo y luego me lo dicen en inglés… Es muy frustrante eso de aprender un idioma y más uno tan difícil que con cambiar el tono, es una palabra completamente distinta, pero mi consuelo es que por lo menos ya sé más que cuando llegué y más que mis papás juntos, jaja. Y bueno, empecé a cuestionarme mi estadía en Taiwán, si había sido una buena decisión, etcétera, muchísimas preguntas existenciales, jaja, con lo cual llegué a la conclusión o mejor dicho, asumí que había llegado a la etapa de “La crisis”.
Para que sepan mejor de lo que estoy hablando, les daré un breve resumen.
Resulta que los intercambistas pasamos por cuatro etapas:


-Luna de miel: todo es miel sobre hojuelas, te fascina el país, quieres conocer todo y estás maravillado por todas las novedades que tienes enfrente.

-La crisis, desintegración: las diferencias culturales de hacen más notorias, desaparece un poco el entusiasmo inicial y aunque uno no lo quiera, a veces se presentan sentimientos o pensamientos negativos. (En mi caso, el rollo de no querer el idioma, frustrarse con ello y preguntarme que por qué Taiwán)
-Adaptación: se encuentran formas de manejar las situaciones, se “aceptan” los cambios a los que hay que enfrentarse, etc.
-Biculturalismo: ya te sientes parte de una cultura distinta y puedes ver el mundo y funcionar desde una perspectiva diferente.
Aunque desde el principio tuve baja dificultad para adaptarme, pues, es normal que de repente si se te vaya el rollo y extrañes mucho tu propia cultura y más estando en una tan diferente. Supongo que mi “crisis” se debió a la frust
ración por el idioma y que no había salido, estuve en mi casa todas las tardes, haciendo cosas que bien puedo hacer en México y de eso no se trata.

Así que el viernes y sábado salí con los intercambistas y crisis superada. O por lo menos eso creo ahora. Digo, sé que no será fácil y de repente me llegará la nostalgia, pero fuera de eso, desde hace tiempo me di cuenta de que no tiene sentido ponerme triste y extrañar mis amigos y familia, porque en un año los veré, si Dios quiere. Sería “pior” si me fuera a la universidad, sería más tiempo. Pero como les digo, a veces llega la tonta nostalgia y hace que a uno se le olvide todo eso que ya se creía superado.

Me divertí mucho con ellos, era lo que me faltaba, además de convivir con mexicanos, porque ah, sí se les extraña. Me la pasé súper bien con todos (mexicanos y demás) y me reí como no tienen una idea. Eso era lo que me faltaba, salir y convivir, pero esperemos que sea más seguido, porque eso de que me de cosa pedir permiso, no tiene caso, o me dicen que sí o me dicen que no y si la respuesta es la segunda, pues, total, ni modo, a negociar o esperar a la próxima, jaja.
Pero sí, fueron dos días excelentes de mucho caminar y reír.

Esta fue mi vista del viernes.

 El caso es que espero estar ya totalmente en la etapa de adaptación, porque las primeras 3 como que las he tenido todas mezcladas, a ratos llegan y se revuelven entre ellas. Lo bueno es que la fascinación por Taiwán aquí sigue y aumenta cada que veo algo nuevo, aunque debo confesar, a veces se me olvida que estoy aquí y cuando me pongo a pensar en lo que tengo aquí que no tendré en México, me acuerdo de por qué no quiero que acabe el intercambio. 

En otras noticias, hoy fue un buen domingo. Salí con mi familia y Laura, nos agarró la lluvia después de un rato y por primera vez en Taiwán, sentí mucho frío y más porque no iba preparada con el ajuar de invierno (si hay algo que nos choca a varios intercambistas y a mí, ¡es que no te dicen nada! Ni a dónde vas, a qué hora, cómo va a estar el clima y cosas así, que no estaría demás saber y que claramente no hay cómo lo sepas, porque no hablas chino ni conoces Taiwán).

Me encanta el frío y la lluvia, lo único que no me gusta para nada, es tener los pies mojados y/o fríos. Ese fue el único defecto del día, porque el frío se me quitó cuando me dieron una chamarra (nada como estar en el frío, pero con la ropa adecuada). 

Cuando íbamos en el carro, el exterior se veía fríamente hermoso y gris. Estábamos en la arte alta de la montaña porque fuimos al Museo del Palacio Nacional y al principio podías ver todo el verde comenzando a llenarse de neblina, pero después sólo veías pedazos de árbol entre una densa neblina, con gotas de lluvia, todo gris y con sólo ver eso, podías sentir el frío. Ah, qué bonito es lo bonito. 
Por la lluvia nos tuvimos que regresar temprano, pero no me molestó ni nada porque gracias a eso pude estar vía internet en la fiesta de mi tío Pepe. Me la pasé muy bien platicando con todos, bailando y riéndome con ellos. Ah, extraño esas reuniones, pero acá también me la paso bien y allá volveré; espero tener muchas de esas cuando regrese, jaja. Y claro, nada como poder felicitar al cumpleañero. Tío Pepe y familia, no tienen idea de cuánto los quiero y el gusto que me dio hablar con todos ustedes, ya hacía rato que no. Gracias por el rato tan a gusto y divertido que pasamos entre risas y sorderas. ¡Los espero en la próxima reunión! jajaja.
Como verán tuve un excelente fin de semana. A mí ya se me acaba el domingo y para mucho apenas empieza. ¡Que lo disfruten mucho! Y de una vez, buen inicio de semana 😉


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